viernes, 12 de marzo de 2010

Oposición


Voy a empezar con un viejísimo cuento, pero que me parece de brutal actualidad.

En el original eran un inglés, un francés y un vasco.

En un naufragio, llegan a la costa de una isla Cristina, Mercedes y carrió.

Cuando se reponen del susto, Cristina sugiere: estamos a la intemperie, y por lo tanto me parece que lo primordial sería construir un refugio, ya que no sabemos cuanto tiempo tendremos que pasar aquí.

Mercedes dice: no, lo más importante es que salgamos a buscar alimentos; debemos reponernos del cansancio del naufragio.

A todo esto, carrió dice: no, primero tenemos que formar gobierno.

Cristina replica: pero mujer, si viniera una tormenta nos encontraría sin refugio.

Mercedes arguye: sin alimentos no tendremos fuerzas para trabajar.

Obviamente carrió insiste: no, primero tenemos que formar gobierno.

Para hacerla corta, después de muchas idas y venidas, Cristina y Mercedes se miran y le dicen a carrió: bueno, formemos gobierno así podemos ponernos a trabajar; coincidimos en que usted debe gobernar.

Carrió, con una sonrisa y un guiño dice: no, yo voy a ser la oposición ¿Está?

En síntesis, me acordé de esto al escuchar y ver a “nuestra” oposición.

No sé de qué se trata pero me opongo.

Mercedes Marcó del Pont es excelente pero voto en contra. Queremos escucharla, pero cuando habla, después no preguntamos porque fue soberbia ¿Cómo Cristina?

La falta de argumentación es elemental por una cuestión: no se les cae ni una idea.

Solo saben decir que no, y tipo chico mal criado (como Mauricio), si no se hace lo que ellos quieren lo impugnan ante la justicia, y sabemos que hay jueces para todos los gustos.

Son democráticos y republicanos, no como el oficialismo, que cuando no le conviene no da quórum…. ¿Perdón? ¿Qué pasó ayer en el senado? ¿Quién no dio quórum?

Ya sé que no estoy diciendo nada nuevo, pero la verdad es que indigna la hipocresía y la mala leche del rejuntado opositor. Da asco la ¿mayoría? opositora, que ya se están rompiendo los cuernos entre ellos, y que obviamente va a durar lo que un flato en una canasta (Para que después no digan que soy ordinario, no dije pedo).

Máquina de impedir pero incapaz de sugerir algo coherente, recuerda a la carrió del cuento: no vamos a dejar hacer nada, nos vamos a oponer siempre a lo que sea.

Lo tragicómico de todo esto, es que se oponen a lo que ahora Cristina y antes Néstor hicieron y hacen bien, no a algunas macanas que se mandaron.

La naranja mesiánica, juicio penal a Cristina; la bulrrich otro por lo que lee en los diarios. No tienen perdón de Dios.

Bueno, sé que redundo en un tema sobre el que se ha escrito mucho y, obviamente, mejor que yo, pero tenía ganas de sacarme la calentura. Ya está.... por ahora

2 comentarios:

Martín (Latino) dijo...

¡Que bueno el cuento! Quizá te choree este post para la revista.
Un abrazo.

Ricardo dijo...

A su disposición maestro.
Salutes